Elegir un color es una decisión simple ¿O no?
Puede que no seas diseñador, pero hay veces en las que sientes la necesidad de usar color en tus proyectos con el objetivo de darles más vida o que se vean más presentables, ¿es realmente importante?
Elegir el color correcto parece ser muchas veces una tarea difícil, podemos decantarnos simplemente por ese que nos ha encantado toda la vida, siempre presente en cada objeto y espacio personal que nos rodea y que ha nuestros ojos siempre parece ser el indicado, pero tristemente no siempre es así. Tampoco es buena idea tomarlo directamente de otro diseño.
Primero que nada, tenemos que identificar el mensaje que deseamos transmitir a nuestros usuarios, eso dependerá del ámbito al que nos estemos refiriendo, por ejemplo, si estamos hablando de un negocio de comida, probablemente queremos enfatizar el ambiente familiar y relajado del establecimiento, por otro lado, si hablamos de una institución bancaria, se busca que el usuario confíe en que su dinero queda en buenas manos. Independientemente de cuáles sean o no los colores correctos para cada ejemplo, coincidimos en que no usaremos la misma paleta de colores para ambos casos, pues los mensajes son diferentes entre sí.
El color es capaz de transmitirnos sentimientos y emociones, probablemente ya lo sabías y sin embargo pocas veces lo tomamos en cuenta. Sus características como tonalidad, saturación y claridad nos ayudan a jugar con esos mensajes, al igual que amplían las posibles paletas de color.
“Ese color funciona”
Hay muchos factores que intervienen en nuestro modo de percibir estas emociones, sin embargo el color no trabaja por sí solo, ten en cuenta que la tipografía y otros elementos gráficos también son de ayuda al momento de reforzar el mensaje, para hacerlo “efectivo” y no solo “bonito”.
